(El siguiente texto no fue escrito por mí, es obra del señor Víctor Fernández G.). Cómo nos ilusionamos. Cuando doña Eugenia Zamora empezó a leer los datos del primer corte y vimos su alegría al indicar que el abstencionismo se había reducido significativamente, la inyección de dopamina fue instantánea. Y luego, el brutal puñetazo en el estómago: aquel 53 % de la hoy presidenta electa nos sacó el aire y nos estrujó el alma. Si usted, al igual que yo, sintió que la victoria electoral de la nueva presidenta le dolió en sus fibras más profundas, es probable que compartamos algunos rasgos en común: educación universitaria completa; acceso a experiencias cosmopolitas; espacios de esparcimiento y cultura; ingresos suficientes para costear atención médica particular y educación privada para nuestros hijos. Posiblemente urbanos, más consumidores de streaming que de televisión abierta, con una visión de mundo ampliada por las experiencias. Progresistas (al menos en el papel). T...