CAPÍTULO 1: 1973.Narra el despertar del protagonista en un hospital. Todavía no se da demasiada información. El protagonista (Stanley, o Stan, su abreviatura. Un nombre extranjero junto a un apellido en español. Por el anagrama, algunos le dirán “Satán”. Puede ser Stanley Malè) viene saliendo de un coma de unas semanas y no recuerda absolutamente nada con respecto a que lo originó. Apenas recuerda las horas anteriores. Sabe que viajó a un lugar conocido como Terminal Aeroportuaria Las Dunas y que se dirigió ahí en compañía de otras tres personas… Y un gran cargamento de bebidas alcohólicas. En el hospital se da cuenta que lo que sucedió: todos bebieron de manera excesiva, al punto de que él tiene lagunas mentales sobre ese día en particular, tiene un “blackout”, recuerdos perdidos, memoria borrada… Además, terminó intoxicado y por eso estuvo en coma. Afortunadamente, ahora se recuperó y se siente bastante bien (se salvó también de una cruda legendaria, pues mientras estuvo inconscient...
Recuerdo la tarde del eclipse solar. Había llegado por fin el día de ver materializada la promesa sobre la que los medios de comunicación habían volcado toda su publicidad reciente. Según un sujeto de voz ronca que transmitió hace unos tres días en 1.000 FM, el eclipse sería un espectáculo, pero también un acontecimiento generacional. Las probabilidades apuntaban a que ya todos estaríamos muertos para cuando un fenómeno de este calibre se repitiese en décadas posteriores (si es que lo hacía del todo). No me lo podía perder, así que me pasé las vísperas tratando de esclarecer cual sería la mejor manera de sacarle provecho. La televisión con sus colores lavados quedó excluida rápidamente de las opciones. Definitivamente, había que estar presente. Hablé con Sofía, pero dijo que le daba miedo terminar calcinada… Acudí a David, pero se excusó bajo un drama familiar barato que no logó captar mi atención. Finalmente, pude contactar con Julio, quien hizo unas sugerencias interesantes… — ¡P...