Que se ha autorizado el plazo final de ocho meses para preparar el reinicio del legendario “Caso Cristal Marino”. Se otorga visto bueno para llevar a cabo toda la logística que se considere pertinente a efectos de coordinar el “Gran Regreso”, mismo que tendrá que realizarse en el mes de junio del año dos mil veintiséis, concretamente entre los días ocho y veintidós. Únicamente en casos de emergencia (fin del mundo, por ejemplo) se autoriza a que el titular del derecho pueda ejercerlo antes de la fecha establecida. Se prohíbe al titular proceder con la activación del “Caso Cristal Marino” antes del plazo estipulado si no cuenta con un permiso debidamente autorizado por sí mismo y que sea el resultado de un profundo y objetivo análisis circunstancial. En caso de incumplimiento de esa condición, procederán sanciones tales como automutilación y escarmiento eterno. Durante el plazo de los ocho meses que comienzan a correr a partir de la publicación de este edicto, quien lo firma no podrá de ninguna manera tener comunicación de cualquier tipo con los representantes de Cristal Marino y tampoco podrá referirse a su existencia en espacios públicos ni podrá mencionar el asunto en discursos inspiradores de ningún tipo. Se autoriza al titular del derecho para que dentro del plazo de los ocho meses siguientes pueda continuar con la condición de prófugo que ha mantenido por nueve años, para lo cual la firmeza de este documento le otorga inmunidad y le faculta a continuar escondiéndose en parques seleccionados y universidades abandonadas. En caso de incumplimiento de las cláusulas aquí indicadas, el firmante deberá cuestionarse fuertemente su existencia y valorar la aplicación de soluciones alternas.
*Manifestación voluntaria de quien firma:
(Sólo quiero decir -for the record- que si hasta este punto en que
me encuentro he sobrevivido la friolera de casi una década, entonces ocho meses
más deberían sentirse como casi nada. Los ocho años a los que me enfrenté en
algún momento han terminado simplificándose a ocho míseros meses que sé que
puedo encarar ya sin miedo porque es más el camino detrás de mí que el que
sigue por delante).
Firmamos en la Ciudad de las Dunas al ser las veintitrés horas con treinta
minutos del sábado dieciocho de octubre del año dos mil veinticinco.
A.J.

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