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Retro Acontecer: Un borrador

CAPÍTULO 1: 1973.Narra el despertar del protagonista en un hospital. Todavía no se da demasiada información. El protagonista (Stanley, o Stan, su abreviatura. Un nombre extranjero junto a un apellido en español. Por el anagrama, algunos le dirán “Satán”. Puede ser Stanley Malè) viene saliendo de un coma de unas semanas y no recuerda absolutamente nada con respecto a que lo originó. Apenas recuerda las horas anteriores. Sabe que viajó a un lugar conocido como Terminal Aeroportuaria Las Dunas y que se dirigió ahí en compañía de otras tres personas… Y un gran cargamento de bebidas alcohólicas. En el hospital se da cuenta que lo que sucedió: todos bebieron de manera excesiva, al punto de que él tiene lagunas mentales sobre ese día en particular, tiene un “blackout”, recuerdos perdidos, memoria borrada… Además, terminó intoxicado y por eso estuvo en coma. Afortunadamente, ahora se recuperó y se siente bastante bien (se salvó también de una cruda legendaria, pues mientras estuvo inconsciente, su cuerpo se pudo volver a hidratar). Mas allá de eso, no tiene heridas significativas en su cuerpo, lo mantenían en la clínica sólo por el coma. Tom burló a la muerte y a la cruda… Sólo le faltará burlar la ley eventualmente. Parece ser que sus tres compañeros están desaparecidos y no dejaron absolutamente ningún rastro (se indica que hay una investigación en curso, pero todavía no incluye a Tom como potencial sospechoso de algún crimen). Ni uno. Tom hace alusión a que el motivo de su expedición tenía que ver con una canción y explica superficialmente en que consiste, pero lo detalles exactos serán expuestos en el capítulo 2. Simplemente refiere el mensaje de la canción y porqué de ella, le surgió un interés súbito por visitar Las Dunas. También alude a que, en los próximos días, se publicará el disco completo y él quiere adquirirlo para seguir el rastro de este misterio. Tom no tiene familia, no tiene pareja ni hijos. Es un hombre de 26 años. Tendrá padres, pero ya los dejó atrás. No se encuentra atado a nadie y, además, no tenía trabajo fijo, sino solo labores esporádicas. Esta falta de arraigos le motivó a dejar atrás su anterior vida de manera brusca y perseguir algo que no sabía muy bien que era. En realidad, uno de estos sujetos con los que vino a conocer el aeropuerto, era uno de sus amigos. Luego de comprar el sencillo Terminar las Dunas/Frecuencia Eclíptica prácticamente por casualidad, lo estuvieron escuchando una noche de copas y fue cuando el descubrieron el mensaje y decidieron planear el viaje. El amigo de Tom realmente es bastante más perceptivo para este tipo de cosas. Vinieron desde Centroamérica hasta el sur en un carro, recorriendo algunos países, con destino a la Terminal y al pequeño pueblo que queda en las afueras.

CAPÍTULO 2: Narra la vuelta del protagonista al pueblo en donde se está quedando. Luego de que le den de alta del hospital, Tom regresa a la habitación que está alquilando. Él se encuentra en el pueblo ubicado en las afueras de la Terminal. Como tuvieron que viajar desde lejos para conocer este misterioso aeropuerto, debían hospedarse en algún sitio. Tom se encuentra con la sorpresa de que lo han echado por no pagar, así que debe buscar donde reubicarse. Además, se encuentra con que el vehículo que traían ha sido vandalizado. Al final consigue algo mejor, una habitación con vista directa a la Terminal (que tiene televisión, cama, un pequeño baño, algo para cocinar y poco más. El lugar es imperfecto, con rayones en el piso, paredes rasgadas, polvo acumulado, etc. No es necesariamente sucio, sólo imperfecto). En este capítulo, además, se hace una descripción del pueblo, ya que Tom lo recorre y más adelante, entrará en algunas de sus ubicaciones (plaza, tienda de discos, bar lácteo, biblioteca). También se describe la Terminal desde lejos, el por qué resulta interesante, su estado actual (completamente abandonada, cualquiera puede entrar, no hay regulaciones), que función desempeñaba en el pasado (nunca se trató de un aeropuerto de vuelos comerciales, de turistas, sino que, aparentemente, era de aviones de carga… No se sabe de qué tipo). Por último, Tom se dirige a donde se está hospedando y de noche, reproduce el disco sencillo al que se hizo alusión en el capítulo 1 en su reproductor de tocadiscos portátil. Aquí si lo referirá exhaustivamente, transcribiendo la letra de la canción y describiendo las melodías, la instrumentación, el mensaje oculto en el Lado B, todo. Las pistas son: Terminar las Dunas (que habla sobre la Terminal y expone una especie de misterio que le rodea, creando interés en el sitio Su instrumentación se basa fuertemente en el uso del sintetizador Moog para la melodía principal y una guitarra con efecto de pedal Wah- wah para el solo, el cual es lento) y Frecuencia Eclíptica (no una canción como tal, sino un collage sonoro en que se superponen grabaciones de programas de radio, transmisiones del clima, estática, ruido blanco y otros sonidos varios. Tiene un mensaje oculto en código morse que informa tanto del lanzamiento de un disco, como de la celebración de un concierto).

CAPÍTULO 3: Narra la primera interacción relevante con lugareños. En este caso, con un restaurador. Tom es una persona que tiene problemas de socialización, pero intentará acercarse a la gente a ver que puede aprender de ella. Al día siguiente de reinstalarse en su nueva habitación, descubre una exhibición que se está dando al aire libre, en una plaza. Se trata de un sujeto que es restaurador de pinturas. Decide ir a ver, al fin y al cabo, hay una pequeña multitud, así se sombrea un poco. El restaurador no solo pone en práctica sus habilidades, sino que, además, explica lo que significa para él la restauración, recuperar lo dañado, lo perdido, dar segundas oportunidades al arte… Tom hace la alegoría con su propia situación personal… Si tan solo se pudieran restaurar recuerdos dañados.

CAPÍTULO 4: Narra la publicación del disco “Surcos Crepusculares”. El tan ansiado día llegó. Tom compra el nuevo álbum y va a su habitación alquilada a escucharlo. Este capítulo no incluye interacciones de ningún tipo, se basa fuertemente en la descripción del elepé en cuestión, de su contenido y de las apreciaciones personales del protagonista. En la portada aparece una colina con un único árbol en lo alto. Al pie de la colina, una mujer de espaldas, fumando un cigarrillo, con una túnica larga que se extiende sobre el césped como si fueran las raíces de una planta. El cielo está pintado por celajes, y sobre la imagen, con letra cursiva dorada, como si de un autógrafo se tratase, se lee el nombre del grupo y del disco: “La Mezcla de Bris”, “Surcos Crepusculares”. La caratula trasera, muestra el nombre de las 6 canciones: La Órbita de la Aguja (que habla sobre el hecho de escuchar un disco como un ritual y se basa en una prominente y repetitiva línea de bajo que lleva el protagonismo musical, teniendo un aire casi funk), Manifiesto Destrucción (La canción habla sobre un personaje anónimo. Uno al cuál la vida no le ha beneficiado en nada, que no será recordado, que no es relevante. Un tipo regular de la calle, cuya vida también merece ser salvada para la posteridad. Él no tiene las habilidades para hacer de su vida algo lo suficientemente merecedor de ser salvado, pero Brisa Castinger le dará la oportunidad de salvarse. La letra de la canción indica “Manifiesto” para expresar varios escenarios (como diciendo: “Expreso”), pero, en un doble sentido, se refiere a “Manifiesto” como un establecimiento de voluntad.  Balada Calibre .38 (que habla sobre la cercanía de épocas con testigos aún vivos. Como su nombre indica, es una balada de piano. Empieza solo con este instrumento y, posteriormente, entra la percusión.), Entre Sendas Emergentes (sobre como cada decisión que tomamos puede llevarnos a realidades alternativas. Musicalmente, se trata de una suite rockera, con riffs de guitarra contundentes, pesados en ocasiones y solos virtuosos. En algunas secciones, entra también un órgano de fondo) y Poca Elipsis (que habla sobre como todo podría acabarse con solo presionar un botón debido a las armas nucleares. Esta canción es la más simple musicalmente de todas, se basa únicamente en una guitarra acústica, dándole a la composición un aire folk).

CAPÍTULO 5: Narra la segunda interacción relevante con lugareños. En este caso, un tipo en el bar lácteo. Este bar es muy particular, como su nombre indica, sirven tragos con leche. Es una oportunidad para describir los efectos placenteros del alcohol y como esta sustancia sirve de lubricante social. Tom estará sólo al principio, pero la conversación que se mantendrá con el desconocido posteriormente, será primero sobre temas obvios; el pueblo, La Mezcla de Bris (se entera del pasado de Castinger, información que más adelante corroborará en la biblioteca), etc. Posteriormente, intercambiaran algunas anécdotas. Felices y trágicas (esto es relevante porque, más adelante en la novela, con ayuda de sueños lúcidos, Tom recreará uno de estos recuerdos, mientras que modificará el otro). El sujeto tiene una filosofía de indagar en la vida de extraños porque piensa que es necesario preservar sus vivencias, y esto se logra conversando. “Somos personas comunes. Difícilmente llegaremos a destacar y ser celebridades, así que cuando mueras, todo lo que eres morirá contigo. ¿No sería mejor compartirlo y que yo lo sepa y algún día se lo cuente a otras personas para preservar tu recuerdo?” Al protagonista no le convence mucho esta teoría, pues piensa que más bien, el misterio de ciertos individuos es lo que les hace interesantes eternamente.

CAPÍTULO 6: Narra el primer sueño. En este caso, una pesadilla. Es un capítulo que toma por sorpresa al narrador porque tiene poco sentido y rompe un poco con el estilo que se venía manejando. El capítulo termina con el protagonista despertándose, dándose cuenta de que tuvo una pesadilla, luego enciende un rato la televisión para olvidar lo terrorífico. El sueño como tal toma lugar en la Terminal Aeroportuaria Las Dunas. Hasta este punto de la novela, el protagonista aún no la ha visitado, tan solo ha habado superficialmente de ella, en que consiste, cuál era su función y cuál es su estado actual. Este capítulo entonces hace creer al lector que el protagonista está en el lugar, pero resulta ser solo su mente. Debido al aura misteriosa que le rodea, es combustible de pesadillas. Puntualmente, la pesadilla tiene que ver con situaciones paranormales ocurriendo en la Terminal, cosas inquietantes. Por ejemplo: Sonidos que no vienen de ninguna parte, como de una revuelta con disparos y gritos o el Tiktak de un reloj que se va a acelerando, una persona que nos mira fijamente desde cierta distancia, que se aparece a través de las ventanas, en las pantallas de los televisores cuando están apagados. Una criatura negra que pasa flotando lentamente, como si fuera una mancha negra. No emite ningún sonido, tan solo se va acercando, pasa sobre el parabrisas del vehículo (el protagonista está dentro de un carro) y en ese momento, arrastra lo que parecen ser unas extremidades, luego sigue su camino como si nada. También hay seres que hacen movimientos rápidos. En este capítulo, la continuidad está dañada. El protagonista está en un momento conduciendo un vehículo y al siguiente, en el interior de un avión, por ejemplo. No tiene una linealidad, si no que parecen ser situaciones perturbadoras al azar.

CAPÍTULO 7: Narra la tercera interacción relevante con lugareños. En este caso, alguien que le recomienda libros. Tom decide visitar la biblioteca para conocer un poco más sobre algunos temas que le rondan la cabeza, siendo uno la Terminal, y el otro Brisa Castinger, la líder del grupo musical Mezcla de Bris. Interactúa entonces con la bibliotecaria, que es una mujer. No sabe muy bien como decirle aun lo que necesita, así que pide recomendaciones de libros. Conversan un poco. La mujer le recomienda entre otros, “El Hombre en el Castillo” de Philip Dick y le explica en que consiste. Es una ucronía, una versión alternativa del final de la Segunda Guerra Mundial (este detalle será importante eventualmente, ya que Tom terminará por crear sus propias ucronías por medio de sueños lúcidos). Tom conversa con la mujer y le cuenta que él ha intentado escribir en el pasado, pero que es demasiado complejo. Relata las dificultades de escribir, de cómo es enfrentarse a una tarea titánica para la que frecuentemente, no se sabe que armas usar. Eso sí, reconoce que los autores son de esas pocas personas a las que el envejecimiento no afecta, sino que, por el contrario, beneficia. No como los deportistas. A él le hubiera dedicado dedicarse a escribir para sentir eso, pero no parece ser su fuerte.

CAPÍTULO 8: Se aporta información sobre Brisa Castinger. Finalmente, Tom tiene acceso a unos documentos y libros en los que se habla sobre la misteriosa Brisa Castinger. Aquí confirma que, efectivamente, Brisa era una actriz y cantante de la década de 1930 Nacida en 1917, empezó a buscar la fama en 1934 a los 17 años y comenzó a actuar en películas, llegando a formar una filmografía bastante aceptable. Se retiró en 1940 a los 23 años, desencantada de la industria luego de que todas sus películas se perdieran en un incendio, sobreviviendo apenas unos cuantos fotogramas. Ella podría haber seguido adelante, pero este acontecimiento le hizo formar una percepción fatalista de la existencia, de lo poco que las cosas perduran y etc., etc. Eso, por un lado, pero, además, decidió retirarse porque en 1938, intentó también suerte como cantante, pero las canciones que lanzó siempre tenían un resultado trágico, lo que le llevó a considerar que, de alguna manera, su carrera estaba maldita. Por ejemplo, publicó una canción sobre los sueños (refiriéndose a aquellas cosas que uno anhela alcanzar, como, por ejemplo, ser una estrella), pero poco después, terminó teniendo un sueño que resultó ser una premonición fatal. Luego, publicó una canción sobre el fuego, y posteriormente, un incendio acabó con todo su legado cinematográfico, relegándola al olvido (toda esta información se da de manera poco emocional, ya que se está extrayendo de libros y documentos. Posteriormente, en el concierto, Brisa lo explicará con mayor detalle y aludirá a sus percepciones y puntos de vista).

CAPÍTULO 9: El protagonista se entera que hay una investigación en la que él figura como sospechoso. Por primera vez, unos agentes le visitan y lo someten a un interrogatorio, el cuál va dirigido al hecho de que, no habiendo podido ellos llegar a ninguna conclusión sobre lo que ocurrió en la Terminal, consideran que Tom no sólo podría saber algo y estar fingiendo que no, sino que podría él estar directamente implicado en la desaparición de sus acompañantes.

CAPÍTULO 10: Narra el segundo sueño. En este caso, una trampa. No es una pesadilla, sino un sueño en el que se promete información interesante, pero nunca se da. Stan se entera (por medio de una persona que se encuentra casualmente y parece conocer bastante bien) de que, además de la biblioteca principal, hay un archivo secreto en el que se guardan documentos referentes a la Terminal. Aparentemente, sobre situaciones que tienen que ver con cultos satánicos, asesinatos sin resolver, actividad paranormal, de extraterrestres o conspiraciones, de modo que el aeropuerto funcionaría como un escondite para este tipo de reuniones y por eso, debió cesar su actividad. No obstante, cuando Stanley logra ingresar a este archivo y está dispuesto a revisar los documentos, se despierta. Para lidiar con su frustración, se pone a fumar y piensa que los sueños son como los cigarrillos, el humo desaparece a los pocos segundos y luego, no queda nada.

CAPÍTULO 11: Narra la visita definitiva a la Terminal Aeroportuaria Las Dunas. Faltando pocos días para el concierto, el protagonista decide dirigirse a la Terminal y esperar ahí mismo. Instalarse, para ello, lleva algunas botellas de licor. En este capítulo se describirá una sensación conocida como “el éxtasis de la soledad”. El sentimiento de estar en un lugar abandonado y sentirse dueño de él, pero, además, de estar un poco ebrio, apenas lo suficiente para estar feliz, no llegando a los extremos de la embriaguez. De hecho, el riesgo de abusar del alcohol parece muy posible ya que, al fin y al cabo, esto fue lo que sucedió en la última visita a la Terminal (cuando empezó la historia, acontecimiento del que Stan no recuerda nada por haber estado en “blackout”). Sin embargo, en esta segunda llegada, Tom logra controlar su consumo y sobrevivir con sus recuerdos intactos hasta el día siguiente. Además del alcohol, lo que provoca su éxtasis es precisamente la nula comunicación con otros seres humanos y la libertad absoluta que tiene para deambular por la zona. Gracias al nivel moderado de alcohol, el protagonista puede describir ciertas situaciones particulares: Entre ellas, las siguientes; La idea de que estar ebrio es como envejecer. A medida que bebemos más, nuestras facultades irán disminuyendo. Sin embargo, también, si bebemos hasta cierto punto, llenaremos una piscina intelectual y creativa. El licor hará resurgir a la superficie, las ideas enterradas en el subconsciente (si tan solo pudiera ser escritor… En este caso, las ideas caducarán en el momento en que fallecen). Por lo tanto, es necesario beber, pero no mucho, así como resulta necesario vivir, pero no mucho, porque de lo contrario, podemos morir, y entonces, ¿de que sirvió todo? Si fuera escritor, podría inmortalizar la Terminal, pero no lo soy. Entre las ideas derivadas están: El alcohol, vuelve visible lo invisible. Beber es como envejecer (tal vez debería escribir sobre eso). Siento que, lo que percibo con unos cuantos grados de alcohol, es lo que la gente normal ve sobria.

CAPÍTULO 12: Narra la permanencia en la Terminal y contemplación de cómo se va llenando de gente. No hay demasiada interacción, solo algunas pequeñas. Básicamente Tom observa y saca conclusiones. Mira a la gente, mira su comportamiento y lo cuestiona. Pero es que no se trata únicamente del comportamiento, las personas que llegan irán trayendo su ambiente. De repente, hay pequeños negocios por doquier y campamentos, lo cual le da a la Terminal un aire muy diferente al que tenía cuando Tom llegó y era la única persona. Ahora, ya no siente la misma necesidad de beber y deambular. La verdad, no tiene mucho interés en tratar con seres humanos.

CAPÍTULO13: Narra la cuarta interacción relevante con lugareños. En este caso, hippies decadentes. Resultan ser unos asistentes al concierto. Como es natural, el hábitat de los hippies se suele encontrar en festivales musicales y grandes manifestaciones. Tom los desprecia por ser seres contradictorios y consumidores de drogas. Ya para el año en que toma lugar la historia (1973), ha pasado algún tiempo desde que los ideales de la generación del amor caducaron. Ya no se trata de creer en un mundo mejor, se trata solo de las drogas y el libertinaje, la ausencia de valores y dirección. Pero resulta que Tom también es una persona contradictoria porque critica las drogas, pero es un gran bebedor y fuma, critica la falta de dirección, pero él mismo está perdido en la vida. Critica la falta de valores, pero él también resulta ser moralmente cuestionable. Él mismo indica que disfrutaba enormemente de la música que trajeron los años 60 y su mensaje, pero afirma no haber confiado mucho en los hippies.

CAPÍTULO 14: Narra el tercer sueño. En este caso, el primer lúcido, aunque sin control todavía. Empieza normal, pero eventualmente y por casualidad, Tom se da cuenta de que está dentro de un sueño, aunque no puede hacer nada al respecto, simplemente observar su entorno y ver como suceden cosas surrealistas. Este sueño se tiene el día antes del concierto Paisajes imposibles, quebranto de las leyes de la física, etc.

CAPÍTULO 15: Narra la noche del concierto. Quizás el capítulo más importante de todo el libro. Al final, el público del espectáculo es bastante limitado, tal vez unas 50 personas aproximadamente, ya sea que descifraron el código de la Frecuencia Eclíptica o que se corrió la voz. Finalmente, la Mezcla de Bris se presenta en el escenario e interpretan todas las canciones (“Terminar las Dunas”, el disco “Surcos Crepusculares” al completo y las dos viejas canciones de los años 30). Una presentación enérgica y épica. Entre canciones, Brisa Castinger (ahora de 55 años) se dirige al público para hacer comentarios sobre la música, lo cual deja en evidencia su visión existencialista de la vida. No obstante, el final de la presentación resulta inesperado. Con base en la canción de cierre “Poca Elipsis”, la cual alude a las armas nucleares y a la fragilidad de la existencia moderna, Brisa saca un revólver y pide atención para el acto final de la presentación de esa noche: Una jugada de ruleta rusa, que hará contra ella misma. La particularidad: Pondrá una bala (precisamente, un calibre .38) dentro del tambor, tal y como se juega la ruleta rusa. Luego lo girará, y cuando todo esté listo, tirará del gatillo solo tres veces. Esto implica que tiene una probabilidad significativa de salir ilesa. La idea es que, al sobrevivir a cada disparo, hará una revelación (son tres revelaciones en total) y si sobrevive al tercer disparo, la publicidad que le dará este espectáculo, será el trampolín para retomar su carrera en el cine (según considera ella). Porque resurgirá al ojo público y, además, se convertirá en un nuevo foco de atención. Por supuesto, estas revelaciones tienen que ver con el hecho por el cual eligió la Terminal Aeroportuaria Las Dunas como la sede para su recital. Si muere por un disparo, entonces que se considere este como el final de su camino, un fallecimiento teatral. Cuando jala el primer gatillo, nada sucede, por lo que revela el primer dato. Jala por segunda vez y el arma se acciona, por lo que muere ahí mismo.

CAPÍTULO 16: Narra los días siguientes al concierto, ya que el resultado del mismo comienza a atraer una gran atención mediática. Si antes, la salida del disco y el recital como tal no parecían interesar a muchas personas, el morbo de saber que la cantante murió en plena actuación, sumado a lo escabroso y místico de toda la puesta en escena despierta la curiosidad de la gente. Naturalmente, las ventas del elepé se disparan de manera considerable, pero, sobre todo, se genera un gran interés por lo que aconteció en el espectáculo, por lo que se empiezan a coordinar entrevistas con las personas que estuvieron allí.

CAPÍTULO 17: Este capítulo hace un salto temporal a los años 1990. Tom comenta que ha estado viviendo de manera reclusiva, además, como se ha dado cuenta que los sueños lúcidos pueden controlarse, ha estado entrenando durante algún tiempo para esto. Para dominar el arte de controlar sus sueños. En este capítulo, nos habla sobre dicho entrenamiento. Aunado a ello, reflexiona sobre cómo ha sido su vida las últimas dos décadas. El año podría ser 1994 o 1996. Aquí, Stan no tiene ningún sueño, simplemente explica la habilidad que ha llegado a desarrollar, en que consiste, como la descubrió, como la cultivó, así como otros aspectos varios de su vida. Aquí se habla un poco sobre el papel que los videojuegos han llegado a desarrollar en la sociedad, un entretenimiento que antes no existía, pero que ofrece la oportunidad a las personas de escapar de la realidad.

CAPÍTULO 18: Tom, decide finalmente, poner en práctica los sueños lúcidos para “arreglar” su vida. El primero se tratará de una recreación de un recuerdo, una “restauración”. El recuerdo en cuestión, es aquél que compartió con el tipo del bar lácteo hace muchos años. El concepto de restaurar estará además influido por el tipo de las pinturas del pueblo. Sin embargo, el recuerdo terminará con modificaciones, ya que Tom tiene el poder para esto, de modo que creará una nueva versión del recuerdo tal y como le hubiera gustado que sucediera, para sí, guardar en adelante un nuevo registro.

CAPÍTULO 19: En este capítulo, Stan tiene una conversación con alguien, la cual influye en la idea final para llevar a cabo la recreación de un recuerdo. Se tratan temas faltantes para terminar de redondear la idea. Stan reflexiona sobre la manera en que el mundo lo percibe y, además, habla con alguien sobre los sueños lúcidos que ha estado teniendo. Por ejemplo, hace énfasis en que las sensaciones que siente son incluso más reales que las del “mundo oficial”, de modo que él no considera dormir y soñar como una pérdida de tiempo, sino que es un estado en que hay recuerdos que potencialmente merecen ser conservados y reconocidos como si realmente hubiesen sucedido. Stan también considera fuertemente los motivos para hacer lo que va a hacer. Se da cuenta que quiere ser reconocido, cosa que antes no era demasiado importante para él. Antes más bien, quería pasar desapercibido, pero ahora quiere que su existencia viva de alguna manera. El problema es que, sigue sin tener demasiadas habilidades, pero si desarrolló una gran habilidad para el control de sueños, algo a lo que parece que no se puede sacar ningún provecho o utilidad.

CAPÍTULO 20: Sueño definitivo. Se trata de la creación de una memoria desde cero. En este caso, el recuerdo faltante de lo que pasó en la Terminal hace ya muchísimos años. Stan va a crear una historia ficticia para poder exponerla y venderla. Con respecto a sus compañeros, les va a dar un motivo por el cual desaparecieron. En realidad, son fugitivos. Desaparecieron de manera voluntaria, porque tenían una razón para ello. Existe una especie de conspiración, y es esta la que Stan intentará crear para luego poder vender el material. Se trata del mayor proyecto personal del protagonista.

CAPÍTULO 21: En este capítulo se hace un análisis retrospectivo del disco “Surcos Crepusculares”, desarrollando su importancia, su influencia y como su popularidad parece haber aumentado con el paso del tiempo. Tirando la vista hacia atrás, se puede observar cómo, por ejemplo, el álbum fue relevante para el desarrollo de géneros musicales o el hecho de que fuera un grupo de rock comandado por una mujer, lo cual no era tan común. Además, se enfoca en la percepción moderna del público respecto a este clásico. Toda esta reflexión viene a raíz de una reedición/remasterización del álbum para conmemorar el aniversario de su lanzamiento.

CAPÍTULO 22: Se trata de la revelación al público de lo que ocurrió en la Terminal Aeroportuaria Las Dunas durante los años 70’s. Es el clímax de la historia, pero uno que se basa en un engaño. El evento causa bastante curiosidad e interés de las personas, puesto que Stan vivió las últimas décadas como una especie de recluso que se negaba a hablar sobre lo que ocurrió el día de aquel concierto que hoy en día se considera de culto. La revelación confirmará algunos rumores y dejará sin efecto otros. Toda esta revelación se hará por medio de los medios de comunicación. Se aprovecha además el contexto del aniversario tanto del álbum como del concierto (que fue el mismo año). Tal vez podría ser una celebración de 40, 45 o 50 aniversario.

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