Ir al contenido principal

18 de diciembre de 1972


El último mes ha sido una gran página en blanco sobre mi vida, o bueno, quizás esa no sea la mejor descripción… Se puede decir que algunos garabatos y letras ininteligibles también se han dibujado encima. El punto es que en estos días recientes me he encontrado a mí mismo naufragando en un oscuro océano mental de duda, incertidumbre y confusión. He pasado las tardes deambulando por la ciudad y explorando sus rincones menos conocidos con la esperanza de encontrar alguna pista o catalizador que me ayude a entender el motivo por el cual me comporto de esta manera…

Algunos días simplemente salgo y le doy la vuelta a la manzana, otros voy hasta el centro y finjo interés en lo que ofrece el conglomerado citadino… Cafeterías, zapaterías, barberías, librerías, panaderías, lavanderías, heladerías… A veces siento que esas “ías” describen perfectamente lo que es la monotonía sofocante de una vida vacía y reconozco el potencial que tienen de instaurarse en la psique de una persona común e irla carcomiendo de a pocos.

En fin, esto solo lo digo porque de veras siento que diciembre ha sido un mes en alta mar. Cuando no salgo a caminar para despejar mi mente, me pongo a divagar y a recordar… Pero no se puede vivir de esto. Los recuerdos son representaciones personales de momentos que ya no existen, tan solo eso. En mi caso, tengo miles de recuerdos con los cuales lidiar, pero el más importante de todos ahora mismo, el que me podría salvar o condenar resulta ser un enigma… Una mancha en mi hoja de vida personal o un agujero negro… Una salida de emergencia hacia la liberación completa, indiscutible, satisfactoria… Eso, es un recuerdo inconcluso. 

Y bueno, aquí estoy yo, el desempleado, el del cuarto de siglo y un poco más, ese que no termina de arrancar… Pero soy buen tipo, o al menos así me percibo a mí mismo. Es lo que puedo concluir de mi autoanálisis, aunque estoy seguro de que no significa gran cosa... Definitivamente no soy una persona común, pero tampoco soy lo suficientemente especial para escribir, componer o dirigir… Solamente soy un tipo como cualquier otro que busca ganarse unas monedas para comprarse el almuerzo y tal vez, un refresco de acompañamiento… O tal vez me estoy malinterpretando a mí mismo, a estas alturas ya no lo sé.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Costa Rica, después de reventar la burbuja

(El siguiente texto no fue escrito por mí, es obra del señor Víctor Fernández G.).  Cómo nos ilusionamos. Cuando doña Eugenia Zamora empezó a leer los datos del primer corte y vimos su alegría al indicar que el abstencionismo se había reducido significativamente, la inyección de dopamina fue instantánea. Y luego, el brutal puñetazo en el estómago: aquel 53 % de la hoy presidenta electa nos sacó el aire y nos estrujó el alma. Si usted, al igual que yo, sintió que la victoria electoral de la nueva presidenta le dolió en sus fibras más profundas, es probable que compartamos algunos rasgos en común: educación universitaria completa; acceso a experiencias cosmopolitas; espacios de esparcimiento y cultura; ingresos suficientes para costear atención médica particular y educación privada para nuestros hijos. Posiblemente urbanos, más consumidores de  streaming  que de televisión abierta, con una visión de mundo ampliada por las experiencias. Progresistas (al menos en el papel). T...

La tarde del eclipse

Recuerdo la tarde del eclipse solar. Había llegado por fin el día de ver materializada la promesa sobre la que los medios de comunicación habían volcado toda su publicidad reciente. Según un sujeto de voz ronca que transmitió hace unos tres días en 1.000 FM, el eclipse sería un espectáculo, pero también un acontecimiento generacional. Las probabilidades apuntaban a que ya todos estaríamos muertos para cuando un fenómeno de este calibre se repitiese en décadas posteriores (si es que lo hacía del todo). No me lo podía perder, así que me pasé las vísperas tratando de esclarecer cual sería la mejor manera de sacarle provecho. La televisión con sus colores lavados quedó excluida rápidamente de las opciones. Definitivamente, había que estar presente. Hablé con Sofía, pero dijo que le daba miedo terminar calcinada… Acudí a David, pero se excusó bajo un drama familiar barato que no logó captar mi atención. Finalmente, pude contactar con Julio, quien hizo unas sugerencias interesantes… — ¡P...

Retro Acontecer: Un borrador

CAPÍTULO 1: 1973.Narra el despertar del protagonista en un hospital. Todavía no se da demasiada información. El protagonista (Stanley, o Stan, su abreviatura. Un nombre extranjero junto a un apellido en español. Por el anagrama, algunos le dirán “Satán”. Puede ser Stanley Malè) viene saliendo de un coma de unas semanas y no recuerda absolutamente nada con respecto a que lo originó. Apenas recuerda las horas anteriores. Sabe que viajó a un lugar conocido como Terminal Aeroportuaria Las Dunas y que se dirigió ahí en compañía de otras tres personas… Y un gran cargamento de bebidas alcohólicas. En el hospital se da cuenta que lo que sucedió: todos bebieron de manera excesiva, al punto de que él tiene lagunas mentales sobre ese día en particular, tiene un “blackout”, recuerdos perdidos, memoria borrada… Además, terminó intoxicado y por eso estuvo en coma. Afortunadamente, ahora se recuperó y se siente bastante bien (se salvó también de una cruda legendaria, pues mientras estuvo inconscient...