En 1980, un meloso y vulnerable Ozzy Osbourne cantaba: “Adiós al
romance, adiós a los amigos, adiós a todo el pasado… Supongo que nos
encontraremos, nos encontraremos al final”. El tema es el tercero dentro
del disco “Blizzard of Ozz”, uno de mis diez álbumes favoritos de todos los
tiempos por razones personales. Además de la sobresaliente calidad musical y
compositiva, el sentimiento que desprendía este trabajo era el de una persona
que se sentía derrotada y lidiando con un enorme descontrol en su vida privada,
pero que al mismo tiempo estaba llena de energía, de ganas por seguir adelante
y con mucho que demostrar al mundo. Ozzy acababa de ser despedido de Black
Sabbath -la banda que le formó- y de divorciarse de su primera esposa, por lo
que la referencia a volverse a encontrar algún día era agridulce, aunque
esperanzadora. Quizás algún día el sol brillaría de nuevo y el dolor no sería
más que un recuerdo lejano.
Y efectivamente, con el pasar de los años las piezas fueron encajando y las
viejas rencillas fueron poco a poco quedando atrás. Black Sabbath volvió a lo
grande en el año 2013 con un nuevo disco (apropiadamente titulado “13”) y una
nueva gira de conciertos que incluso les trajo a Costa Rica. Recuerdo como en
aquél entonces la noticia de que esta banda se presentaría en mi país era como
si se estuviese a punto de recibir la visita de seres mitológicos, de un ritual
de otra realidad, era un evento muy llamativo del que todos hablaban.
Lamentablemente no asistí porque no tenía con quien hacerlo y no conocía a
fondo la discografía del grupo, siendo esta una de las cosas de las que más me
arrepiento en mi vida. En años posteriores, a efectos de no volver a cometer el
mismo error comencé a ir a conciertos por mi propia cuenta, no quería volver a
perderme eventos de tal magnitud y fue así como llegué a ver en vivo a Roger
Waters (de Pink Floyd), a los Foo Fighters (cuando aún estaba Taylor Hawkins),
a Paul McCartney… Pero Black Sabbath ya no volvería a Costa Rica y en 2017
ponían punto final a su carrera de casi cinco décadas con un épico espectáculo
final en Birmingham, la tierra que los vio nacer. No quedaba ya nada más por
decir, pero ¿era realmente el cierre?
Tenía sentido ya que los integrantes de la banda estaban a las puertas de cumplir 70 años. Luego de la gira “The End”, la salud de Ozzy comenzó a deteriorarse de manera cada vez más rápida a partir de 2019, pero él retomó su carrera en solitario lanzando al mercado un par de álbumes más a su nombre y jurando que volvería a los escenarios para despedirse como era debido… Pero conforme iba pasando el tiempo, esta promesa se tornaba imposible de cumplir debido a los constantes achaques del Madman. En los últimos años, yo mismo llegué a cuestionarme sobre la obsesión de Ozzy por continuar dando conciertos, me llegó a parecer absurdo que siendo él ya un señor en edad de jubilación y con un legado perfectamente establecido insistiera en retornar a un punto de su vida que ya debía ser superado. Ozzy estaba en todo su derecho de retirarse, de descansar y de pasar el último tramo de su vida en paz, esa paz que tanto le había costado conseguir, además de que ya no tenía nada que demostrarle a nadie, pero continuaba insistiendo una y otra vez en volverse a presentar en vivo.
Al mismo tiempo que juraba reiteradamente que regresaría, sus problemas de
salud no hacían más que empeorar. Llegó un punto en que la gira de despedida
bautizada como “No More Tours 2” (sí, porque esta no era la primera vez que
Ozzy decía adiós, ya lo había intentado una vez en los 90´s) tuvo que
cancelarse definitivamente porque se determinó médicamente que Osbourne era
incapaz de cumplir con las exigencias físicas que esta requería. Aún así, él
continuaba con su fijación, de modo que para que pudiese retribuir a sus
fanáticos por tantas decepciones que les estaba dando, se planeó su concierto
final, un único concierto y eso sería todo. Ozzy se presentaría nuevamente en
Birmingham e “intentaría” cantar un par de canciones, ya que estaba sumamente
debilitado.
No parecía la mejor idea del mundo e incluso surgieron dudas de que el
legendario vocalista lo lograra, pero una vez más, su determinación era a
prueba a todo. “Si caigo muerto al final del espectáculo, moriré feliz” fueron
sus declaraciones a principios de 2025. Es gracioso que, algún tiempo atrás, el
mismo “Príncipe de las Tinieblas” llegó a bromear sobre su aparente
invencibilidad e inmortalidad afirmando irónicamente que, probablemente moriría
no por sobredosis de drogas, sino sobre el escenario luego de que un pájaro
pasará volando y se cagara en él (y es que es de notar su historial de
incidentes con animales voladores ya que se cuentan leyendas de al menos dos de
ellos, lo cual no es mucho, pero resulta interesante que ocurriera dos veces
(con palomas y murciélagos)).
Y bueno, el concierto finalmente se llevó a cabo y Ozzy salió victorioso.
Aunque ya no podía caminar, cantó sentado desde un sillón especialmente
diseñado (con forma de murciélago por supuesto) y fue capaz de completar ambos
sets de canciones (de su etapa solista y de la etapa con Black Sabbath) para un
total de nueve piezas. Nada mal, fue una presentación muy emotiva y, por
millonésima vez, la leyenda no murió… Al menos no sobre el escenario, pero si
tranquilamente en su casa un par de semanas después.
Este acontecimiento reciente ha provocado una catarsis mundial, un luto
masivo y un espacio para la reflexión como hace rato no lo hubo con la muerte
de alguna celebridad. Ozzy debería haber muerto hace muchísimo tiempo, hace
décadas dirán algunos y es cierto. Su peligroso estilo de vida fue tan famoso
que incluso fue objeto de estudio de la ciencia, pero más allá de las
mutaciones genéticas o de la influencia divina (o maligna), lo cierto es que
este personaje era portador de una fortaleza incombustible que le permitía
seguirse levantando a pesar de caer un millón de veces, por algo afirmaba ser
el “Iron Man” (hombre de hierro) y lo demostró hasta el fin de sus días.
Alguna gente (conservadores, fanáticos religiosos e ignorantes del tema)
decían y siguen diciendo que Ozzy Osbourne era una mala influencia para la
juventud por su aparente apología del ocultismo, su promoción de hábitos
nocivos para la salud y sus altamente disfuncionales interacciones familiares, no
obstante, si realmente hubiese sido un villano que causó terrible daño a la
sociedad no estaría siendo tan reverenciado luego de su muerte, recibiendo
cientos de homenajes por día, obsequios alusivos en su ciudad y miles de
muestras de cariño por parte de personas de todas las edades. En 1988, Ozzy
publicó una canción con una letra sarcástica dirigida al televangelista Jimmy
Swaggart, un hombre hipócrita que lucraba con la fe de la gente lavándoles el
cerebro y que solía atacar duramente a artistas de Heavy Metal. Resulta que el
señor también acaba de fallecer (el primero de julio de 2025) y nadie se dio
cuenta (la canción es “Miracle Man”).
Lo que quiero decir con esto es que el legado que le dejamos al mundo y la
manera en que somos recordados luego de partir tiene que ver con nuestra
calidad como seres humanos. Ozzy fue un sujeto que cometió infinidad de
errores, pero siempre los aceptó con total naturalidad. Su comportamiento era errático,
pero estaba cargado de humanidad y por eso es por lo que nos identificamos
tanto con él. Fue un hombre sumamente imperfecto que, de alguna manera, logró
volar demasiado alto.
Mas allá de la imaginería maligna y los malos ejemplos, ¿qué es lo que
puede rescatarse de Ozzy Osbourne? Mucho. De Ozzy aprendimos a nunca darnos por
vencidos, a seguir adelante a pesar de todas las dificultades, aprendimos a no
tener miedo de ser nosotros mismos y aprendimos el valor de las promesas. Ozzy
no descansó tranquilamente hasta haber llevado a cabo ese histórico concierto que
tuvo que posponer durante años, necesitaba despedirse adecuadamente de toda la
gente que lo apoyó y cumplió con su palabra.
Además de esto, debe también rescatarse la alegría que nos brindó, no solo
a través de la música, sino por ese retorcido sentido del humor que era parte
de su esencia. “¿Quién putas es Justin Bieber?” preguntaba en una
entrevista que le hicieron en 2010 para a los pocos meses aparecer junto al
ídolo pop en un comercial. La imagen de Ozzy confundido, perdido, murmurando
cosas ininteligibles y maldiciendo será por siempre comedia pura. El tipo no
era el más inteligente del mundo, pero destilaba carisma por montones.
Mucho se seguirá hablando y escribiendo de este gran personaje a lo largo de los años y de su espectacular última presentación. Verlo desesperado por levantarse de su silla, aunque su cuerpo ya no daba más fue impresionante, se dice incluso que una vez que había terminado de cantar y ya su micrófono había sido apagado, Ozzy exclamaba "Let me fucking stand!" (maldición, déjenme ponerme de pie), pero no se lo podían permitir por la fragilidad de su estado. Esto se ha podido observar aparentemente en un video donde se hace una lectura de sus labios y viene a demostrar su compromiso por dar todo lo que le quedaba a su público y no dejarse vencer ni siquiera por las limitaciones físicas. Para él, la única forma de retirarse era con dignidad.
Evidentemente, las canciones seleccionadas para el concierto "Back to the Begining" tenían que ser los éxitos más conocidos del artista, pero aún así, no deja de resultar premonitorio y revelador el contenido lírico de las mismas…
SOLO
La gente me ve y dice: “¿Está cerca el final? ¿Cuándo será el último día? ¿Cuál es el futuro de la raza humana?” Pero ¿Cómo puedo yo saber? Me quedé atrás, estoy perdido, no me preguntes, no lo sé…
…Señor Crowley… Usted engañó a la gente con magia
y esperó la llamada de Satán… Señor encantador, ¿De veras pensó usted que era
puro? Señor alarmante, con conexiones nocturnas… A las puertas de una era que
es clásica escucho el llamado de la doncella, a las puertas de un tiempo que es
drástico de pie contra la pared. ¿Acaso fue polémicamente enviado? Quiero saber
lo que usted significó…
Con frío, solo, cuelgas en ruinas, ¿Pensaste que
escaparías de La Parca? No puedes escapar del Maestro Guardián porque sientes
que la vida es irreal y estás viviendo una mentira. Los tiempos han cambiado y
están extraños… Aquí vengo, pero ya no soy el mismo, no me interesa el brillo
del sol porque estoy regresando a casa…
Sé que las cosas van mal para mí, tienes que
escuchar mi palabra…
CON BLACK SABBATH
Ahora en oscuridad el mundo deja de cambiar,
cenizas donde sus cuerpos arden, no más cerdos de la guerra en el poder, la
mano de Dios ha señalado la hora… En el día del juicio Dios está llamando, en
sus rodillas los cerdos escarban pidiendo clemencia por sus pecados, pero Satán
riéndose extiende sus alas.
Sígueme ahora y no te arrepentirás, dejando la
vida que tenías antes de que nos conociéramos, eres la primera persona en tener
este amor mío, conmigo por siempre hasta el final de los tiempos… Tu amor por
mí tiene que ser real, mírame a los ojos, ya verás quien soy, mi nombre es
Lucifer por favor toma mi mano…
¿Acaso se ha vuelto loco? ¿Puede ver o es ciego?
¿Siquiera puede caminar o si se mueve se va a caer? Ahora el momento ha llegado
para que el Hombre de Hierro divulgue miedo, venganza desde la tumba, mata a la
gente que una vez salvó… Y mientras escuchas estas palabras que te cuentan
sobre mi estado, te digo que disfrutes la vida, ojalá yo pudiera, pero ya es
demasiado tarde…
El hombre de
hierro pudo con todo, pudo con las adicciones, con el alcohol, con la cocaína,
con la marihuana, con el tabaco, con el jarabe para la tos, con los accidentes
de todo tipo, con el divorcio, con el rechazo, con la ley, con los
animales salvajes, con los cambios de la industria, con algunas enfermedades
mal diagnosticadas y otras diagnosticadas correctamente, con la depresión, con
la muerte de amigos, con el COVID, etc. Era cierto, tal y como Ozzy Osbourne dijo en la
canción Goodbye to Romance, nos encontramos al final… Supongo
que ahora solo resta que nos veamos del otro lado. Gracias por tanto.




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